Una plaga se había expandido por las tierra. No era visible, más su influencia oscurecía el corazón de las personas, hasta volverlas malvadas si no la vencían. Algunos intentaban luchar con la poca luz que aún quedaba en ellos, pero cada vez eran menos.
Según una antigua profecía, se había guardado una gota de luz en el corazón puro de una niña. Tendrían que encontrarla antes de que la oscuridad atrapara a toda la humanidad para poder vencer el mal.
Seguimos la pista por mucho tiempo, hasta llegar a un remoto lugar. Nos reunimos con sus cuidadores, que al preguntarle, dijeron no conocerla. Sus rostros eran apacibles, pero vimos como la oscuridad, en un instante, terminaba de hacerse dueño de ellos. De pronto ella sale, y la reconocemos por la luz que se desprendía del centro de su ser. La tomamos rápidamente para llevarla a la montaña del rey, donde ella podría irradiar su luz a toda la tierra. Quienes luchaban contra la oscuridad, pudieron vencerla al ser iluminados por el rayo de luz. Quienes eran oscuridad, desaparecían, al no poder soportar la luz.
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